Londres.- La oposición a la medida del primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, de suspender el parlamento comenzaba a cristalizarse el jueves, con manifestaciones en todo el país y más de un millón de firmas en una petición para bloquear la propuesta.
La maniobra de Johnson da a sus rivales aún menos tiempo para evitar un caótico Brexit sin acuerdo antes del 31 de octubre, cuando vence el plazo para que Londres abandone la Unión Europea. Pero la decisión indignó a sus críticos y sirvió como fuerza para unificar a una dispar oposición.
El presidente de la Cámara de los Comunes, Jacob Rees-Mogg, calificó la indignación de “falsa”. En una entrevista con la BBC el jueves, insistió en que Johnson quiere presentar su agenda nacional.
La propuesta del primer ministro provocó rupturas en todo el espectro político, incluyendo en su Partido Conservador. Se espera que la líder de la formación en Escocia, Ruth Davidson, renuncie el jueves en parte por su posición a la estrategia de Johnson para el Brexit.





