La anulación de la elección interna de Morena por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, es un golpe duro y a la cabeza a la “tribu originaria”, a los morenistas que se partieron el alma al lado de Andrés Manuel López Obrador desde hace muchos años, y que les costó sangre, sudor y lágrimas construir un movimiento que los llevó a ganar la Presidencia de la República.
¿Y quiénes encabeza esa corriente o tribu?:
Bertha Luján, Héctor Díaz Polanco y Gabriel García, este último es el coordinador en jefe de todos los polémicos y cuestionados “superdelegados” en el país; los mismos que fueron pilares en el armado de las asambleas distritales donde los “servidores de la nación” fueron utilizados para empujar el proyecto y candidatura de Bertha Luján.
Además de ellos tres, hay muchas figuras de la “tribu originaria” que trabajan para quitarle el control del partido a Yeidckol Polevsnki, además de cerrarle el paso a los neomorenistas llegados del PRI, PAN, PRD y otras organizaciones luego que se ganó la Presidencia de la República y que son acusados de “oportunistas y gandallas” que quieren quedarse con el partido que no les costó construir, dicen los lujanistas.
Luján y compañía, desde el Consejo Nacional de Morena, luego que vieron la avalancha de neomilitantes decidieron cerrar el padrón y las afiliaciones, pues vieron, justo lo que hoy está pasando, que otros buscarían arrebatarles el partido del Presidente.
Se dicen ser los auténticos morenistas y por eso se sienten con el derecho de quedarse con el partido, “somos de pura cepa, los que saben, entienden y comprenden al Presidente López Obrador». Y en ese afán “purista y excluyente” han decidido pelear con uñas y con dientes lo que ellos creen que les pertenece, incluso pasando por encima de los deseos, recomendaciones y órdenes del Presidente.
¿Qué va a pasar ahora?, ¿y qué sucederá si los de la “tribu originaria” o los neomorenistas y “oportunistas” no se ponen de acuerdo?.
Los que están adentro del partido y en el gabinete de la 4T, vaticinan que si no hay arreglo, Morena puede llegar al 2021 en medio de los pleitos que ahora vive y que será presa electoral de los demás partidos. También, creen que el Presidente puede cumplir su amenaza de irse de Morena y llevarse hasta el nombre.
Así como está Morena, con todas pugnas y conflictos, no le sirve al López Obrador, porque solo son problemas. AMLO anda en la nube, hinchado de poder y popularidad que no necesita a los partidos para conseguir lo que quiere; ni Morena le es indispensable en estos momentos.
La ambición de las tribus y corrientes los puede llevar a perder todo lo que ganaron en muy poco tiempo, y Morena será una quimera, una falsa ilusión que llegó a Mexico después de un hartazgo social provocado por la corrupción, la impunidad y la violencia.





