Los brutales feminicidios de Fátima e Ingrid, han exhibido la insensibilidad, improvisación, ignorancia , impunidad y nula protección a las víctimas de violencia de género y principalmente la frivolidad del Presidente Andrés Manuel López Obrador quién no alcanza a dimensionar la crisis de credibilidad y desencanto que la ciudadanía expresa contra su gobierno, qué no responde, qué no actúa. Qué no gobierna.
Su labia, en las mañaneras, ya no tiene la magia de los merolicos de mercado.
Se le agotó el verbo y se nota patética su improvisación para justificar su inactuar, no solo en este tema. Si no en casi todos los que abruman al país.
La cuatro T, que aparecía como la medicina milagrosa del país, se está dejando de ‘vender’, porque al pueblo se ha dado cuenta que sólo está elaborada con ‘agua con tantita azúcar’ cómo las pócimas que usan los charlatanes callejeros.
El problema es que el Presidente en su omnipotente poder, está solo; sin asesores , sin permitirse consejos . Pareciera, socarronamente que lo que dice y hace es ley .
Qué por decreto o dicho de él; todos los problemas se deben ajustar a sus datos ó achacar al pasado, cómo lo dijo al asegurar que los diez reprobables feminicidios que ocurren diariamente, son resultado del neoliberalismo al que también culpa por la criminalidad, por la crisis económica, la corrupción y todos los males que no ha sabido resolver, ni tiene idea cómo hacerlo.
El reclamo de la ciudadanía principalmente de las mujeres por los feminicidios, es justificado, porque estos asesinatos están creciendo en el país; las estadísticas son frías, lapidarias, sólo en 2019, asesinaron a 3 mil 825 mujeres en México, cifra que es 6% mayor al año anterior. Y el doble de las mujeres víctimas hace tres años.
El problema de fondo es que López Obrador, ni sus ineptos colaboradores, entienden las causas de la violencia bestial que conduce a matar mujeres.
Lo patético además de la inacción e ignorancia presidencial sobre el tema, es que la mayor cantidad de crímenes quedan impunes y en este tema no hay cortinas de humo, ni rifas de aviones que puedan opacar la realidad que Obrador se empeña en enterrar, detrás de su fantasiosa frase de ‘vamos bien’.
Los únicos que si son enterrados, son las 100 personas que diariamente mueren en el país víctimas de la violencia, de las cuales 10 son mujeres.
Frente a esas cifras escalofriantes y reales, no hay labia que pueda hacernos creer en el país maravilloso de la 4 T, ni justificar la sordera e irresponsabilidad de un Presidente que no sabe lo que pasa en el país.





