Ayer, las calles del país se cimbraron. En unos Estados con más vibraciones que en otros. Pero los gritos de las mujeres; antes inéditas, soslayadas y desoídas por las autoridades , se escucharon fuerte y claro. ‘¡ Ni una más!’. Esta consigna se replicó en pintas, en voces, en expresiones con escarceos violentos y como exigencia.
Sin duda que la ola feminista que inundó ayer el país, es un parteaguas que parte a las autoridades, a la sociedad, por qué es un; ¡ ya basta! a la violencia . Es implícitamente, una expresión de enojo contra el Presidente, Andrés Manuel López Obrador que se ha mostrado; indolente, incompetente, hipócrita y permisivo al soslayar la violencia de género que se ha exacerbado en los últimos meses.
Las cifras son de horror, pese a ello, escasea la atención y la seguridad que reclaman las mujeres al gobierno federal.
Lejos de apaciguar el problema; AMLO, ofende, lo minimiza, buscan culpables en gobiernos pasados, ‘en los conservadores’.
Por ello el mensaje de la marcha y protestas que en la Ciudad de México logró la participación de 80 mil mujeres, exhibe su urgencia para que se atienda su demanda de seguridad y justicia.
Sin duda que la ola feminista , no cesa y hoy volverá a mostrar su músculo con un paro nacional que exige; nuevo pacto social y obligar al Estado Mexicano, a reconocer la magnitud de la violencia contra las mujeres y emplazarlo para que ofrezca una solución
rápida al problema.
Diariamente, cientos de niñas y mujeres son agredidas, violadas, asesinadas y revictimizadas por individuos e instituciones que violentan desde los ámbitos; social, político y económico.
Pese a ser un problema muy grave, ni las autoridades tienen magnitud real del fenómeno; sólo las cifras del INEGI, ofrecen un esbozo sobre el tamaño de la crisis de seguridad que enfrentan las mujeres, con 10 feminicidios diariamente. De los cuales uno de cada diez,
son menores de 17 años.
El 66% de las mujeres mayores de 15 años, han sufrido algún incidente de agresión física; 34%, emocional; 41.3% sexual; hechos que se han cometido en espacios cerrados y/ó públicos.
Lo dramático y justifica la indignación femenil es que sólo en 2019, se registraron en el país las muertes de tres mil mujeres. Estas son las cifras ‘de miedo’ que el Presidente quiere tapar y que ayer, las mujeres destaparon con un reclamo unísono de justicia y seguridad.
Ayer, las mujeres perdieron el miedo, dejaron de ser invisibles; su salida a las calles y sus gritos, exhibieron la incompetencia y debilidad de un presidente a quien las mujeres le quitaron el poder….





