Como diría el refrán popular,’Eramos pocos y parió la abuela’. Aunado a la calamidad que ha traído consigo la pandemia.
Lo peor, es que arrancaron las campañas políticas.
Cómo nunca antes, el escenario electoral asoma, con una peligrosa dosis de crispación social.
Pero la preocupación de propios y extraños es que la disputa que se libra por la renovación del Congreso de la Unión, 15 gubernaturas y la elección de ayuntamientos y Congresos locales en 30 Estados del país, se realiza con una evidente fragilidad institucional .
Y a ese escenario abona, la incredulidad y mala reputación que tienen entre la ciudadanía los partidos políticos a los cuales según el INEGI; el 76.4% de la población de 15 años a más, no les inspiran confianza.
Y peor aún, que el Presidente, ha hecho lo posible por descalificar ‘al árbitro’ (INE) antes de la contienda.
En Tamaulipas, dónde están en juego 550 cargos de elección popular,’ los asfixiados’ y no pocos confinados ciudadanos; ahora se tienen que ‘chutar’, en los próximos 45 días, 817 mil spots; de propuestas, promociones personales y de basura partidista.
Pero lo que no pasa de largo es que la elección, será en sí; un plebiscito anticipado , para un gobierno federal que ha polarizado al país; entre aquellos que están con el Presidente y su Morena y lo que están en contra.
Pero la desafortunada elección de candidatos de los partidos y las aberrantes alianzas partidistas; ha sido un ingrediente más, que exhibe la descomposición que viven esos institutos y un reto a la tolerancia, de los votantes.
Sobre todo, porque los partidos parece que se pusieron de acuerdo para seleccionar a personajes probadamente ineptos en otros cargos como los diputados que se reeligen, trepadores, chapulines,ciudadanos desconocidos y no pocos payasos; que en muchos de los casos son parte de lo más conspicuo del basurero político.
Pero pareciera que la directriz, para los partidos en estas elecciones se marca desde la Presidencia, donde el gobierno de la 4T, está lleno de contradicciones, de inoperancia, pero sobre todo de ambición de poder y de una insana proclividad a la venganza y a la ineptitud.
Lo delicado es que en la víspera del proceso, ya se denuncia la intención maliciosa de ‘cucharear las urnas’ con votos comprados con programas sociales federales.
Lo que exhibe que arrancan campañas con una épica consigna entre los protagonistas de todos los niveles, de tirarse lodo y estiércol lo que sin duda pone a prueba al hartazgo ciudadano.
Pero sobre todo anima a reflexionar sobre la frase de Mahatma Gandhi, que ‘si hay un idiota en el poder, es porque aquellos que lo eligen, están bien representados’





