Ciudad de México.- En el Palacio Legislativo de San Lázaro todo era felicidad. Pese al Covid-19, había abrazos, besos y felicitaciones por todos los pasillos, pues los legisladores electos se convertirían en diputados federales al filo del mediodía, integrarían la 65 Legislatura y acompañarían la segunda mitad de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.
Pero el ambiente se percibía tenso, pues a pesar de que los coordinadores parlamentarios ya habían dialogado, el fantasma del agandalle y de la creación de una megabancada por parte de la Cuarta Transformación (Morena, PVEM y PT), para apoderarse de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), seguía siendo tema de conversación.
Los 114 diputados panistas fueron citados desde las 9:00 horas para desayunar y reunirse con su líder nacional, Marko Cortés, quien los felicitó y les pidió mantenerse en unidad por la dura 65 Legislatura que se vendría. Felicitó al coordinador panista, Jorge Romero, por el acuerdo con Morena para lograr que los órganos de gobierno fueran rotativos y aceptó que sí hubo una tentación constante, de parte de la Cuarta Transformación, de que hubiera un trasvase de legisladores y quedarse con todo el control de la Cámara de Diputados.
Pero vino el anuncio que tranquilizó a toda la oposición, Cortés Mendoza dijo que ese fantasma había quedado en el pasado y que se respiraba democracia, pues se negoció que el PAN presidiera la Junta de Coordinación Política (Jucopo) hasta el tercer año, es decir, en 2024, que coincide con la elección presidencial.
De esta manera, a partir del 1 de septiembre próximo, el presidente de la Jucopo será el coordinador priista, Rubén Moreira, y el segundo año le corresponderá al líder de Morena, Ignacio Mier Velazco. Gracias a esto, todo se desactivó y Morena, en la persona de Sergio Gutiérrez, casi alcanza la unanimidad al ser electo sucesor de Dulce María Sauri.
Pero no todo estaba superado, pues inmediatamente después, dentro de una carpa instalada en uno de los jardines de la Cámara de Diputados, el coordinador panista, Jorge Romero, habló de una de sus preocupaciones y el mayor reto que tendrá la oposición: mantener unido al frente, pues avizoró muchos intentos por fracturarlos o destruirlos. Lanzó: “Si rompemos la coalición, se acabó nuestro control constitucional”. Pidió la confianza de todos sus legisladores, “sabemos jugar ajedrez y confíen en nuestras decisiones”.
Ya en el pleno, Cortés Mendoza acompañó a sus legisladores y se tomó fotos con todos los panistas, quienes arrancaron la guerra de porras: “¡Acción Nacional!, ¡Acción Nacional!”.
Segundos después se presentaba la respuesta de la 4T: “¡Pancheros!”, “¡arriba el moche!”, y vino el grito ensordecedor al unísono: “¡Es un honor luchar con Obrador!”, “¡es un honor, luchar con Obrador!”, pero no pasó a mayores.
Entre las curules había fotos, abrazos y reencuentros, como el saludo fraterno que protagonizaron quienes fueron aliados entre 2012 y 2018: Alejandro Moreno, líder priista, y el coordinador del PVEM, Carlos Puente, hoy aliado de Morena.
Uno de los más solicitados era Sergio Gutiérrez. Quienes se fundieron en un abrazo, a pesar de hoy estar en trincheras diferentes, fueron Ildelfonso Guajardo (PRI) y una de las empresarias más cercanas al Presidente de la República, Patricia Armendáriz.
Fue el inicio de una nueva Legislatura, con diputados nuevos y otros que repiten, pero aquí comienza una nueva historia en el Congreso de la Unión para cerrar la administración federal de la Cuarta Transformación, la cual encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.





