El primer partido de Alemania en Qatar frente a Japón marcará la pauta para el resto del Mundial, tanto para el equipo como para los aficionados que podrían, o no, verlo desde casa.
La preparación de Alemania ha estado marcada por las protestas de los hinchas, las declaraciones políticas, los pedidos de boicot y por una serie de decepcionantes actuaciones de un equipo que sigue tratando de redescubrir su chispa tras una sorpresiva derrota en la fase de grupos en Rusia hace cuatro años, donde defendía el título.
Fue la primera vez que los tetracampeones quedaron fuera en la primera ronda. Una actuación convincente en el que será su 110 partido en una Copa del Mundo podría disipar esas dudas persistentes, unir al equipo e incluso convencer a algunos aficionados que boicotean el torneo por el historial de recursos humanos de Qatar para volver a sintonizar su televisor para ver los encuentros restantes.
Japón aspira a llegar a los cuartos de final por primera vez en su séptima participación consecutiva en un Mundial. Los jugadores alemanes deberían ser caras conocidas para los de Moriyasu, ya que siete de sus 26 futbolistas están en la Bundesliga, y otro más en la segunda división alemana.
Alemania no podrá contar con el volante del Bayern Múnich Leroy Sané, quien se perdió el entrenamiento del martes por un problema en la rodilla. Su compañero Jamal Musiala, de 19 años, podría ocupar su puesto por la banda izquierda. La preparación de Japón fue bastante más tranquila. Maya Yashida conoce a gran parte del plantel rival por su experiencia en el Schalke.





