Ciudad de México.- En México, la emoción de los jóvenes que votan por primera vez se diluye muy pronto, convirtiendo a este sector en el más abstencionista de toda la población.
El análisis que sobre las elecciones federales de 2021 hizo el INE muestra que mientras el promedio de participación nacional ascendió a 52.7%, entre los mexicanos de 18 años fue de 56 por ciento.
Pero ese entusiasmo bajó a 48% en el caso de los jóvenes de 19 años; descendió a 41. 7% en el segmento de entre 20 y 24 años y cayó a 39. 6% para el grupo de 25 a 29 años.
Esos niveles de apatía electoral sólo son comparables con los de las personas mayores de 85 años, una edad en la que únicamente vota el 36 por ciento.
El poco entusiasmo por ir a las urnas en los ciudadanos entre 20 y 29 años no es, sin embargo, un fenómeno nuevo: los análisis del Instituto Federal Electoral y el Instituto Nacional Electoral desde los comicios del año 2000 muestran que se trata de una tendencia constante en el perfil del votante mexicano. Sean elecciones presidenciales o intermedias, ellos son los menos dispuestos a participar en la jornada electoral.
La consejera del INE Dania Ravel considera que una posible explicación sobre el hecho de que “las personas primovotantes sí tienen un voto considerablemente alto, pero después decae, puede ser porque no se repite en siguientes ocasiones la emoción de ir a ejercer el voto por primera vez. Y es posible que después, a pesar de que haya una politización, se dé un desencanto con la democracia y con los partidos políticos que puedan desincentivar el voto. O puede responder al hecho de que comienzan a tener otras responsabilidades que les complican ir a ejercer su derecho a votar”.
VOTO ANTISISTEMA, PERO NO DETERMINANTE
De acuerdo con el especialista en demoscopia Alejando Moreno Álvarez, académico del ITAM, si bien este es un segmento de la población que generalmente ejerce un voto antisistema, en los hechos no resulta determinante para el saldo electoral final.
Y es que la característica de comportarse como el sector con mayor abstención es consistente desde que se mide la participación ciudadana en el país.
“En 2000, Fox se llevó una buena parte (la mayoría) del voto joven, urbano y educado, pero su triunfo se explica más contundentemente por un alto abstencionismo de priistas ese año”, señala el reconocido encuestador electoral.
“En 2012 el voto joven se canalizó a la candidatura de AMLO, no de Peña, que resultó ganador. Y en 2018, si la elección hubiera sido en marzo o abril, los jóvenes hubieran sido un factor fundamental para el triunfo de AMLO, pero para junio ya el nivel de apoyo al morenista era muy similar entre los diversos grupos de edad, por lo cual creo que el voto joven no fue determinante tampoco en 2018”.
DESENCANTO
Y así como en la experiencia de ir a las urnas, la emoción de la primera vez se torna después en apatía política, los votantes jóvenes pronto también se desencantan con las opciones que consideraron de cambio.
“Por su volatilidad y por sus valores, el voto joven sí suele ser un voto por el cambio, antiestablishment. De ahí a que sea determinante, es otra cosa. Hoy Morena ha perdido a buena parte del voto joven de 2018. Este abandono de jóvenes al partido gobernante significa que el votante promedio morenista ha envejecido en sólo 4 años. Y es muy probable que veamos esfuerzos en 2023 y 2024 particularmente enfocados a tratar de recuperar ese voto joven”, prevé uno de los encuestadores más confiables en México.
MORENA, LEJOS DE LOS UNIVERSITARIOS
Y a 15 meses de una nueva cita con las urnas, cuando ningún partido político podría presumir de representar la opción mexicana para los jóvenes, todos esperan contar con su confianza mayoritaria en el siguiente relevo presidencial.
La joven diputada federal de Morena Andrea Chávez, considerada por el presidente López Obrador como ejemplo de un poderoso y potencial relevo generacional de la autoproclamada Cuarta Transformación, reconoce sin embargo que su partido no ha podido llegar a los universitarios.
La legisladora parte de la premisa de que ningún partido ha logrado capitalizar actualmente las nuevas exigencias de los movimientos estudiantiles en el país.
“Y eso es una crítica que hago inclusive a mi persona y a mi partido como integrante de Comité Ejecutivo Nacional: las y los estudiantes se han mantenido distantes de este proceso de transformación nacional que estamos viviendo y quizás nosotras y nosotros pues, motivo de la comodidad, no hemos entrado a las aulas universitarias y no nos hemos puesto a debatir junto con ellas y con ellos”.
La diputada Chávez considera que esa tarea pendiente debería ser materia de discusión en Morena, a fin de tomar acciones al respecto.
“No les debemos de tener miedo. Hay que decirlo: mucha gente al interior de un espacio como la Cámara de Diputados le tienen miedo a la población juvenil, porque es crítica, no se dejan, denuncia con bastante firmeza, se organiza y convoca de manera orgánica y legítima a la movilización.
“Por eso, dentro de los partidos no se ha entrado con el tema juvenil, porque se sabe que es un tema que no se puede controlar. Y no se pueden mantener las riendas de todo ello. Pero si somos la vanguardia dentro de Morena, en término de acceso a los derechos y de eliminación de todas las condiciones de desigualdad, creo que tendríamos que ser los primeros en encabezar y arropar a los movimientos universitarios juveniles, feministas, ambientalistas. animalistas y demás”, enumera la morenista.
APUESTA OPOSICIóN A JÓVENES
En Acción Nacional, Deborah López Martínez, responsable de la secretaria juvenil, confía en que para 2024 captaran a los jóvenes de nueva cuenta, como sucedió en el año 2000, con Vicente Fox
“La edad media en Morena es de 60 años, a ellos no les importamos; sólo ven por su beneficio e intereses. Y, por el contrario, Acción Juvenil es la escuela de líderes políticos más grande de América Latina, con miles de jóvenes inscritos y muchos más afines que estamos trabajando de la mano para construir el verdadero cambio que necesita nuestro país”.
A la pregunta de si este sector podría considerarse filo morenista como resultado de los programas sociales y las becas escolares que el gobierno federal les otorga, la secretaria general del PRI, Carolina Viggiano, responde que no se trata de un segmento cooptado por Morena.
“Los jóvenes hoy pueden asomarse fácilmente al mundo a través de las redes sociales; saben que México no se hizo en 4 años. Es un gran país. Y más allá de las ideologías, está la realidad, la ciencia que nos demuestra que la desigualdad que hoy se vive en el mundo es el mayor reto y requiere mucho más que ideologías; requiere soluciones viables, inteligentes y un enorme compromiso para crear oportunidades. La mayor aspiración de todos es ser felices y para ello es necesario un país más justo con oportunidades para todos y todas “, expone la también diputada federal.
UN PELIGRO
Marianela Villasuso, coordinadora nacional de Jóvenes de Movimiento Ciudadano, alerta que “las acciones de Morena y sus políticas públicas clientelares sí representan un peligro para la juventud y, lo más importante, es tratar de visibilizar que todas esas políticas clientelares de becas o de pagos mensuales, por cualquier concepto a los jóvenes de México, no son una medida que de raíz les solucione sus problemas, sino que es una medida cortoplacista y, sobre todo, que está dándole el trato al joven mexicano como si fuera el cliente principal del electorado de Morena. Lo está tratando como su cliente y no como un ciudadano que necesita una representación que le solucione sus problemas de fondo”.





