Guatemala.- Un progresista ajeno a la estructura de poder de Guatemala fue electo de manera contundente como el próximo presidente del país el domingo en una reprimenda a la élite gobernante por las acusaciones generalizadas de corrupción.
A pesar de los resultados preliminares que muestran una posible victoria aplastante para el cruzado anticorrupción Bernardo Arévalo, la atención se centró de inmediato en si se le permitiría asumir el poder mientras la Fiscalía General intenta suspender el estatus legal de su partido.
Con el 100% de los votos escrutados, los resultados preliminares dieron a Arévalo el 58% de los votos frente al 37% de la exprimera dama Sandra Torres en su tercera candidatura a la presidencia. Los resultados oficiales todavía tendrán que ser certificados.
“Sabemos que hay una persecución política que se está haciendo a través de las instituciones y fiscalías y jueces que han sido corruptamente cooptados”, dijo Arévalo la noche del domingo. “Queremos pensar que la fuerza de esta victoria va a dejar claro que no hay lugar para los intentos de descarrilar el proceso electoral. El pueblo guatemalteco ha hablado con fuerza”.
Arévalo dijo que el presidente saliente, Alejandro Giammattei, lo felicitó y le dijo que comenzarían a planificar la transición al día siguiente de que se certificaran los resultados.
Pero los guatemaltecos aún recuerdan que una hora antes de que se certificaran los resultados de la primera vuelta, el mes pasado, la Fiscalía General de la República anunció que investigaba las firmas que recolectó el partido Movimiento Semilla de Arévalo para registrarlas años antes. Un juez suspendió brevemente el estatus legal del partido antes de que interviniera un tribunal superior.
Eduardo Núñez, director senior residente en Guatemala del Instituto Nacional Democrático, esperaba que dos tendencias continuaran y se intensificaran en los próximos días: la polarización del país y la judicialización del proceso electoral.
Núñez dijo que van a haber tres momentos clave: las posiciones inmediatas que se van planteando el Movimiento Semilla de Arévalo y el partido Unidad Nacional de la Esperanza de Torres sobre los resultados; luego el 31 de octubre, cuando finaliza oficialmente el proceso electoral de Guatemala y el Movimiento Semilla ya no gozará de la protección legal que evitaría que sea cancelado, y finalmente el 14 de enero, cuando Giammattei tenga el mandato constitucional de dejar el cargo.
“Es probable que pueda haber una serie de acciones oficiales que busquen modificar de una u otra forma lo que pasó en las elecciones de junio y lo que puede pasar ahora en las elecciones de agosto”, dijo Núñez.
Una gran pregunta seguía siendo cómo los guatemaltecos podrían reaccionar ante cualquier acción del gobierno que parezca ir en contra de la voluntad de los votantes.
Alec Escobar celebró la victoria de Arévalo en el centro de la ciudad de Guatemala, pero dijo que sabía que se avecinaban días difíciles.
Incluso si Torres u otros no aceptan el resultado, y el fiscal general se mueve en contra del Movimiento Semilla, Escobar dijo que él y otros jóvenes que formaron la base de apoyo de Arévalo estaban listos para actuar.
“Así como protegimos la primera vuelta electoral, vamos a proteger la democracia del país”, dijo.
Edmond Mulet es un exdiplomático guatemalteco y presidente del Congreso, quien compitió en la primera vuelta de las elecciones como candidato presidencial por el partido Cabal. Los fiscales tienen tres casos abiertos contra él y su partido, en lo que dijo que era una salvaguarda en caso de que hubiera llegado a la segunda vuelta.
Señaló que en 2015, protestas callejeras masivas empujaron a la renuncia del presidente Otto Pérez Molina, acusado de corrupción masiva. Mulet no ve la situación actual como clara y cree que la estructura de poder de Guatemala utilizará herramientas legales para crear confusión y sembrar dudas con la esperanza de evitar una reacción pública unida masiva.
“En cualquier otro país del mundo la gente hubiera estado en las calles hace mucho tiempo, pero en Guatemala hay otra solución: la migración”, dijo Mulet. Esa es la válvula de presión. En otro lugar, esto ya habría explotado”.
Cientos de miles de guatemaltecos han emigrado a los Estados Unidos en los últimos años, y la administración Biden considera que la corrupción en Guatemala es un importante factor de empuje para los inmigrantes.
Mulet ve al menos dos escenarios posibles en las próximas semanas y meses.
En uno, se cancela el Movimiento Semilla y se permite que Arévalo asuma la presidencia sin partido. Tendría efectos nefastos en los representantes de su partido en el Congreso, a quienes se les prohibiría ocupar puestos de liderazgo o dirigir comités. Ya serían minoría.
Arévalo podría esperar intentos casi inmediatos del Congreso para destituirlo de su cargo y luchar para promover cualquier tipo de legislación.
En el otro escenario descrito por Mulet, la Fiscalía logra cancelar la personería jurídica del Movimiento Semilla. Luego argumenta que debido a que el partido fue registrado indebidamente, todo lo que ocurrió después, incluida la postulación de Arévalo, queda anulado y no puede asumir la presidencia.
Si Giammattei deja el cargo según lo dispuesto constitucionalmente el 14 de enero y no hay un presidente electo, o un vicepresidente electo, para ocupar su lugar, el siguiente en la línea sería el presidente del Congreso, casi con seguridad un aliado de Giammattei. El presidente del Congreso luego presentaría una lista de tres nombres, posiblemente incluyendo el suyo propio, al Congreso y los legisladores seleccionarían un presidente temporal para la nación.
Es un territorio legal tan nuevo que no está claro si eso sería para cumplir el mandato completo de Arévalo o si se podría convocar a una nueva elección antes, dijo Núñez.
Antes de que se conocieran los resultados del domingo, Mulet especuló que un amplio margen de victoria de Arévalo podría hacer que sus oponentes se lo pensaran dos veces sobre sus próximos pasos.
“Creo que han estado probando a los guatemaltecos… para ver si se van a movilizar”, dijo Mulet.





