Rioverde, slp.— El Hospital General de Rioverde, en la región media de San Luis Potosí, opera en condiciones críticas por falta de insumos básicos y medicamentos, y refleja lo que ya se perfila como un colapso generalizado del sistema de salud pública en el estado.
Diputada Mireya Vancini denuncia que ni papel, jabón o personal hay en clínicas; “la salud pública es puro discurso”, revienta
Así lo denunció la diputada local del PAN, Mireya Vancini Villanueva, quien aseguró que la situación es insostenible en clínicas rurales y pequeñas unidades médicas de municipios como Ciudad del Maíz.
“Es un caos. No hay ni lo más básico: papelería, jabón, ni mantenimiento para equipos médicos. Los doctores están frustrados porque no tienen con qué atender a la gente. Esto no es un problema aislado, es una crisis estructural”, advirtió en entrevista.
La legisladora responsabilizó directamente al gobierno federal por el desabasto, señalando que el nuevo modelo de descentralización sanitaria —impulsado con el IMSS-Bienestar— ha dejado sin recursos a clínicas locales. “Las unidades están vacías, sin personal ni medicamentos para tratar enfermedades comunes como la diabetes, hipertensión o el dengue. Es indignante”, recalcó.
Vancini también arremetió contra la desaparición de campañas preventivas, como las jornadas de descacharrización y abatización, que antes se realizaban casa por casa en temporada de lluvias. “Desde hace siete años no hay ninguna estrategia real para prevenir el dengue. El abandono es total”, dijo.
Sobre el programa federal Salud en tu Casa, la diputada cuestionó su viabilidad. “Nos hablan de un modelo como el de Dinamarca, pero no tienen ni médicos suficientes, ni medicamentos, ni claridad sobre cómo se aplicará. ¿Quién va a ir casa por casa? ¿Voluntarios, pasantes, promotores sin preparación?”, ironizó.
Finalmente, criticó el anuncio reciente del gobierno federal sobre una inversión de 10 mil millones de pesos para impulsar la “soberanía farmacéutica”. Para Vancini, es sólo un nuevo slogan que no resuelve lo urgente.
“Es como la farmaciotototota que prometieron. Hay miles de recetas sin surtir, gente esperando atención y un sistema colapsado. Este gobierno no ve la salud como un derecho, la usa como discurso político. Y eso es lo más grave”, concluyó.





