San Miguel de Allende, Gto.– Un año después de denunciar el abuso de poder y hostigamiento de la Directora Rosa María Plascencia, el maestro Assael Ortega quedó sin justicia y con una impunidad que muestra la
Vulnerabilidad que tienen los maestros en Guanajuato.
El caso de Assael Ortega, revela cómo el hostigamiento laboral se normaliza en Guanajuato, protegido por omisiones institucionales.
En la Escuela General Manuel Ávila Camacho, Ortega fue víctima de amenazas y abusos directos de la directora Rosa María Plascencia.
El acta de hechos detalla que la directora lo intimidó públicamente, asegurando poder inventarle un caso para despedirlo.
Además, le exigió horarios fuera de la normativa establecida en el Acuerdo 96, negándose a formalizarlo por escrito.
Plascencia advirtió con un tono retador para cerrar la pinza de intimidación: “yo nunca pierdo y puedo inventarle un caso”, lo que confirma el nivel extremo de intimidación laboral.
Pese a las pruebas documentadas, el supervisor José Guadalupe Rodríguez López decidió no intervenir, protegiendo a la directora denunciada.
Incluso el departamento jurídico de la Secretaría de Educación que en ese momento a cargo de Jeniper Guzman Rosales se negó a actuar, minimizando las amenazas como simples advertencias verbales.
“Me dijeron que no podían proceder porque solo eran amenazas. ¿Esperaban que me golpeara para intervenir?”, denunció Ortega.
El sindicato reconoció una dilación intencional en los plazos, diseñada para que la denuncia perdiera validez y proteger a Plascencia.
Este caso no es aislado: docentes de Guanajuato denuncian un patrón de abusos de directores que imponen poder autoritario.
El acoso, las represalias y la intimidación sustituyen al liderazgo pedagógico, mientras las autoridades educativas mantienen silencio cómplice por intereses políticos.
La omisión institucional y la pasividad sindical evidencian una crisis: los maestros deben defenderse del abuso dentro de sus escuelas.
Los hechos
Según el acta firmada el 28 de agosto de 2024, la directora Rosa María Plascencia , amenazó e intimidó repetidamente al maestro Assael Ortega, información fue entregada y denunciada a las partes oficiales.
Los hechos ocurrieron en la Escuela General “Manuel Ávila Camacho”, ubicada en la comunidad Santa Teresita de Don Diego, Guanajuato.
Todo comenzó cuando la directora reclamó al docente por no avisarle de su llegada ni de su salida de clases.
Ortega explicó que el horario docente está regulado por el Acuerdo 96, el cual establece salida a las 12:50 horas.
Plascencia rechazó esa normativa y le exigió permanecer hasta la 1:00 p.m., negándose a formalizarlo por escrito.
Además, advirtió que levantaría actas en su contra para utilizarlas posteriormente ante el área jurídica de la Secretaría de Educación.
La tensión aumentó cuando la funcionaria aseguró que “podía inventarle un caso con algún alumno para que lo despidieran”.
El maestro preguntó si se trataba de una amenaza, pero la directora sólo encogió los hombros y continuó con intimidaciones.
Presumiendo su antigüedad laboral, Plascencia afirmó que podía “saltarse autoridades” y llevar el caso hasta instancias superiores.
Incluso le advirtió que no quería “verlo en la zona” si llegaba a ocupar un cargo de supervisión.
Ortega, respondió que exigir sus derechos no lo convierte en revoltoso, sino en un trabajador que defiende lo que le corresponde.
La directora continuó con sus amenazas, advirtiendo que “siempre gana” y encontraría la manera de perjudicarlo laboralmente.
También lo acusó de no entregar planeaciones completas y aseguró que “no estaba dando el 100%” de su desempeño.
El maestro negó esa acusación, señalando que sólo habían transcurrido tres días del ciclo escolar cuando ocurrieron los hechos.
Finalmente, Ortega regresó a su aula minutos después de la discusión, tras recibir advertencias sobre consecuencias si no obedecía.
Este caso refleja el ambiente de abuso y autoritarismo que enfrentan muchos docentes en Guanajuato sin protección institucional adecuada.





