San Luis Potosí.- Lo que comenzó como una protesta ciudadana frente al Congreso del Estado terminó convirtiéndose en una jornada de tensión política, reclamos colectivos y una irrupción que obligó a suspender la sesión legislativa programada para este martes.
Desde temprana hora, más de un centenar de personas comenzaron a concentrarse en las inmediaciones del recinto legislativo para exigir la derogación de la llamada “Ley Serrano”, iniciativa que consideran una amenaza directa contra la libertad de expresión.
Ciudadanos, periodistas, taxistas, activistas, madres buscadoras y representantes de diversos colectivos llegaron con pancartas, consignas y un mismo objetivo: exigir que los diputados escucharan sus demandas.
Mientras afuera crecía la inconformidad, en el interior del Congreso las y los legisladores optaron por sesionar a puerta cerrada, resguardados dentro del salón de Plenos.
La decisión fue interpretada por los manifestantes como una muestra de indiferencia ante un reclamo que, aseguraban, involucra derechos fundamentales y libertades ciudadanas.

La sesión estaba prevista para iniciar a las diez de la mañana, pero el ambiente de tensión comenzó a escalar conforme avanzaban los minutos sin que hubiera acercamiento alguno.
Encabezados por la abogada Natalia Castillo, los inconformes insistían en que la legislación cuestionada podría abrir la puerta a mecanismos de censura y limitar la crítica pública.
Las consignas comenzaron a escucharse con mayor fuerza frente al edificio legislativo, donde los asistentes exigían una postura clara de los representantes populares.

“No hay democracia sin libertad de expresión”, “No a la Ley Serrano” y “La verdad no se calla con inteligencia artificial” fueron algunas de las frases que retumbaron durante la movilización.
La ausencia de legisladores para dialogar con los asistentes alimentó aún más el descontento entre quienes permanecían concentrados en el lugar.
Cerca de las 10:40 de la mañana, la protesta alcanzó su punto más álgido cuando un grupo de manifestantes logró ingresar por la fuerza al inmueble legislativo.
La irrupción tomó por sorpresa a quienes se encontraban dentro del recinto y provocó la inmediata suspensión de los trabajos parlamentarios.
Ante el ingreso de los inconformes, varios diputados abandonaron sus curules y se retiraron del salón, mientras otros permanecieron observando el desarrollo de los acontecimientos.

Los pasillos del Congreso se llenaron rápidamente de voces que exigían respuestas y reclamaban la falta de apertura para atender las demandas ciudadanas.
Uno de los principales reclamos fue la ausencia del diputado Héctor Serrano, impulsor de la iniciativa que detonó la movilización.
Los manifestantes exigieron que el legislador acudiera personalmente para explicar los alcances de la propuesta y responder a las críticas que ha generado.
En medio del tumulto, las consignas continuaron resonando dentro y fuera del recinto, convirtiendo la protesta en una escena inédita para la actual legislatura.
Las madres buscadoras presentes aprovecharon la concentración para reiterar sus exigencias de justicia y visibilizar la problemática que enfrentan diariamente.
Por su parte, representantes del gremio de taxistas sumaron sus propias inconformidades relacionadas con decisiones gubernamentales que consideran perjudiciales para el sector.
La protesta también sirvió como escaparate para que diversos grupos ciudadanos expresaran su descontento por la actuación de distintas autoridades estatales.

Con el paso de los minutos, la actividad legislativa quedó completamente paralizada mientras continuaban las exigencias de diálogo y transparencia.
La suspensión de la sesión reflejó la magnitud de una movilización que logró trasladar la presión ciudadana desde las calles hasta el corazón del Poder Legislativo.
Aunque no se registraron enfrentamientos mayores, el episodio evidenció el nivel de inconformidad que ha despertado la controvertida legislación entre distintos sectores sociales.
Al cierre de la jornada, los inconformes mantenían su exigencia de derogar la iniciativa y reclamaban la apertura de espacios reales para el debate público.
La protesta dejó una imagen contundente: un Congreso detenido por la presión de ciudadanos que aseguran defender uno de los pilares esenciales de toda democracia, la libertad de expresión.





