Fecha: 21 / 07 / 2026
Hora: 02:52 PM

«Gracias igual»: argentinos respaldan a la Albiceleste

Por: Río19 / Redacción el 20/07/26
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Buenos Aires. En bares y plazas de Buenos Aires, los argentinos se aferraron hasta el último minuto a otra remontada épica que nunca ocurrió. Pero tras la derrota ante España hubo aplausos, petardos y un mismo mensaje para la selección: «¡Gracias igual!».

En una calle en la capital, junto a su familia y frente a una pantalla instalada afuera de un restaurante, Marco Moya, un mensajero en moto de 37 años, repetía con los ojos húmedos: «¡Gracias igual, gracias, selección!».

En un café del barrio de Caballito, al sur de la ciudad, nadie hacía comentarios al acabar la final del Mundial. Las miradas permanecían clavadas en la pantalla del televisor, como si costara creer que esta vez la fiesta fuera de los españoles. El sueño se había roto y algunos lloraban en silencio.

En el emblemático Obelisco —epicentro de las celebraciones en Buenos Aires—, la multitud que se había congregado a lo largo del día, inicialmente cabizbaja, mantuvo el ánimo en alto en agradecimiento a lo que «los muchachos» habían logrado. Se escuchaban bocinazos y tamboriles y estallaban petardos y fuegos artificiales pese a la derrota.

«Llegamos a la final y no es poco», dijo Luciano Ortega, un estudiante de 20 años, con una sonrisa. «Mucha gente ya se había conformado con ganarle a Inglaterra y, pese a la derrota contra España, les ganamos a todos los demás rivales. En parte puede considerarse una victoria, porque Argentina volvió a demostrar que puede estar entre los mejores», agregó.

En una plaza en el barrio adinerado de Palermo, donde miles de personas habían seguido el partido en una pantalla gigante, el silbatazo final fue recibido con aplausos generalizados y gritos de «Argentina, Argentina».

«Estoy triste, pero igual quiero darle las gracias a la selección y, sobre todo, a Lionel Messi, porque nos dio su vida», dijo Nahuel Tudela, un estudiante de 22 años.

«Estoy enojado porque hoy no jugamos bien», dijo Pedro Montagna, un empleado estatal de 35 años, que lamentó la probable despedida del capitán de los mundiales: «Marcó una generación. Primero fue Diego, después él, y ahora ojalá venga otro. Estoy triste porque este era el final perfecto».

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