Fecha: 10 / 07 / 2026
Hora: 07:40 PM

Mundo del empleo enfrenta una fractura

Por: (Agencias) el 03/05/22
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Ciudad de México.- De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al terminar el año 2021, había en México 58.76 millones de personas que formaban parte de la Población Económicamente Activa (PEA); de ellas, 56.6 millones estaban ocupadas, y 2.1 millones estaban desocupadas.

MUY BAJOS NIVELES SALARIALES
Los datos del Inegi muestran que, entre la población ocupada, 3.23 millones de personas no recibían ingresos por el trabajo desarrollado, es decir, un 5.7% del total. Asimismo, 13.66 millones percibían hasta un salario mínimo por su trabajo, es decir, una suma equivalente al 24.13% de la población ocupada. Este indicador es muy relevante porque equivale a una de cada cuatro personas ocupadas en el país.

Adicionalmente, el Inegi estimó que 19.9 millones de personas ocupadas percibían ingresos entre uno y dos salarios mínimos al día, es decir, el 35.15% del total de quienes estaban ocupadas al 31 de diciembre del año pasado.

De esta forma, lo que tenemos en el país es que prácticamente 65% de la población ocupada, es decir, dos de cada tres, percibían ingresos de hasta dos salarios mínimos al día, que, en términos monetarios, equivalen a 345.74 pesos.

MAL PANORAMA FRENTE A LA POBREZA
Si las y los trabajadores que se ubican en el rango de ingresos de entre 1 y 2 salarios mínimos, obtuviesen el promedio entre los rangos superior e inferior, se estaría ante un promedio de aproximadamente 255 pesos al día, un valor que estaría ligeramente por arriba de la llamada “línea de la pobreza” que equivalía, igualmente en diciembre de 2021, a 130 pesos por día para las zonas urbanas.

Adicionalmente, es importante subrayar la estimación del Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza, del Consejo Nacional de Evaluación de la Politica de Desarrollo Social (Coneval), en el cual se consigna que el 40.3% de quienes trabajaban hasta la fecha señalada, tenían ingresos reales por debajo de la línea de la pobreza que se registra en el país.

UNA MIRADA POR ESTRATOS
El Inegi cuenta con una clasificación de las personas ocupadas, de acuerdo con el estrato socioeconómico en que se ubica. En esta clasificación, ubica a 10.1 millones de personas ocupadas que se ubican en el estrato socioeconómico bajo.

En el nivel “Medio Bajo”, se ubicarían 29 millones; es decir, si se suman los dos más bajos estratos, la suma es de 30.1 millones de personas ocupadas, es decir, el 53.1% del total, lo que ratifica que en México los salarios son de auténtica pobreza.

Asimismo, en el umbral medio alto, el Inegi estimó que había 12 millones de personas, mientras que, en el estrato socioeconómico alto, habría únicamente 5.47 millones, es decir, apenas el 9.66% del total.

EL TRABAJO ENTRE MENORES
De acuerdo con el INEGI, al cierre del 2021 había 3.24 millones de niñas, niños y adolescentes que estaban ocupados. De ellos, 1.15 millones tenían ingresos de hasta un salario mínimo; 1.16 millones los tenía entre 1 y 2 salarios mínimos al día; sólo 103,289 lograban ingresos entre dos y tres; 23,935 llegaba al rango de entre tres y cinco salarios mínimos, mientras que únicamente 7,730 reportaron ingresos de cinco o más salarios mínimos diarios. Por último, hubo adicionalmente 629,353 que no recibían ingresos por las actividades desarrolladas, la mayoría empleados en negocios o actividades productivas familiares, o en trabajo no remunerado en el sector informal, lo cual explica en parte, los niveles de pobreza infantil que persisten en México.

SIN ESPERANZA PARA LAS Y LOS JÓVENES
La población joven no tiene acceso a empleos de calidad, es decir, bien remunerados y con prestaciones económicas y sociales. Esta realidad, permite perfilar un futuro sombrío, pues lo que se está construyendo es la continuidad de un sistema de seguridad social que no podrá cumplir con el derecho de las y los trabajadores a una pensión y a un retiro digno en la vejez. Si a estos se le suman las condiciones de precariedad del sistema de salud, y los efectos de la transición demográfica y epidemiológica, el país de personas mayoritariamente pobres de hoy, será un país de personas enfermas, viejas pobres en sólo dos décadas más. Este futuro, sin duda, no tiene ninguna viabilidad.

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