Al asumir la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a pacificar el país.
Pero en la ruta de salida de su gobierno, la violencia y la impunidad, aunado a la corrupción son sin duda los problemas más graves que hereda a quien llegue a sucederlo, Una vez que ha iniciado la cuenta regresiva para elegir candidatos a la presidencia.
Al asumir su mandato, Obrador estableció diez compromisos para devolver la paz. En 2018, se cometían 70 homicidios diarios, en el 2023, se registran 83.
Y su estrategia de la violencia y el respeto a los Derechos Humanos de los delincuentes, traducido en ‘abrazos no balazos’ ha propagado el crímen que antes tenía injerencia en no más de 12 Estados, ha casi todo el país.
Los aspirantes a presidentes de Morena, hoy conocidos coloquialmente como ‘las corcholatas’ y los de la oposición, deben sopesar la grave crisis de inseguridad e impunidad que afecta a la población.
Asaltos, cobro de piso, robos con violencia de casas y autos.
En manos del hampa están carreteras y no pocos pueblos que son escenario de persecuciones, balaceras y masacres.
Esta condición de vulnerabilidad para la población es consecuencia de una errónea estrategia de Seguridad.
Por el tiempo que tiene en el poder Obrador, ya no es válido que reparta culpas y diga que así le dejaron en país.
Menos aún, cuando sacó al ejército de los cuarteles, pero no para combatir el crímen, si no; para cuidar aduanas, hacer trabajos de albañiles, construyendo aeropuertos, refinerías y vías de ferrocarril.
Sin rubor, el presidente de la transformación reconoció que a estás alturas de su gobierno, se ha convertido en el más sangriento de la historia, por encima del gobierno anterior de Enrique Peña Nieto que registró 156 mil 066 asesinatos.
Pero en este 2023, van 156 mil 136 asesinatos, en su gobierno y aún le falta año y medio para concluir. Por lo que superará por mucho, las cifras de administraciones federales pasadas.
Sin duda, que el reclamo más sentido de la población es la falta de seguridad. Sobre todo, porque se sienten indefensos, porque no hay familia que no haya sido víctima de los delincuentes.
La creación de la Guardia Nacional, ha sido ‘el franquestein’ de esta administración, por ser una corporación como amacijo ‘de chile, sal y de manteca’, por haber sido creada, con elementos de la extinta policía federal de caminos, ejército , ex guardias presidenciales y ‘calzonudos del pueblo razo’ como en las levas de la revolución.
La participación de sus elementos en asesinatos, levantones y actos delictivos diversos, le ha hecho ganar en corto tiempo, la desconfianza y el repudio de la población.
Aunado a este sentimiento de desamparo de la autoridad en las casas y en la calle, ha crecido el porcentaje de impunidad en el país, del 86 por ciento que había al cierre del anterior sexenio, trepó al 91.4 por ciento en esta administración.
Con ello se constata que a pesar que el presidente presume sus tempraneras reuniones de seguridad de nada han servido, porque el hampa se ha apoderado de regiones enteras del país.
Y sin duda que esta forma de ceder autoridad a grupos criminales, recibirá su voto de castigo en la próxima elección de 2024.
El tema de la seguridad y la justicia que se agravaron en este gobierno, serán el tema estratégico de las campañas.
Lo que sin duda pone en riesgo la continuidad de la cuatro T, por mas proyecciones triunfalistas que carguen en hombros Morena y sus aliados. Porque un país sin seguridad, es un país, perdido…




