Ciudad de México.– La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) arrancó funciones en una sesión solemne marcada por 800 millones de pesos en recortes salariales.
Con la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, legisladores y magistrados, el mensaje central fue claro: se acabaron los privilegios en el Poder Judicial.
Hugo Aguilar Ortiz, presidente del Alto Tribunal, no esperó mucho para lanzar su primera medida: un plan de austeridad que recorta salarios a ministros en funciones y pone bajo revisión los jugosos ingresos de quienes están en retiro. Además, desaparecerá el seguro de gastos médicos mayores que por años representó un símbolo de lujo frente a la precariedad en los tribunales del país.
“El pueblo exige un Poder Judicial honesto y austero, no puede haber justicia con privilegios”, subrayó Aguilar Ortiz, al precisar que ningún juez ni ministro ganará más que la presidenta de la República. Con esta decisión, la Corte estima un ahorro inmediato de 300 millones de pesos.
La revisión de percepciones irá más allá: los ministros retirados reciben entre 205 mil y 385 mil pesos mensuales, cantidades muy por encima del salario presidencial. El nuevo titular de la Corte advirtió que ese dispendio será corregido, lo que podría generar ahorros de hasta 800 millones de pesos adicionales.
El ajuste también alcanzará otros apoyos considerados excesivos. Aguilar Ortiz adelantó que se recortarán gastos administrativos, privilegios y compensaciones que no tengan justificación, manteniendo únicamente lo indispensable para el funcionamiento del Poder Judicial.
El nuevo presidente de la SCJN prometió que la austeridad no significará tribunales pobres ni justicia precaria, sino el fin del dispendio, del nepotismo y de la corrupción enquistada en los pasillos judiciales. “El presupuesto irá a lo esencial: que los juicios avancen, que los expedientes se resuelvan y que la justicia llegue a cada rincón del país”, enfatizó.
La era Aguilar Ortiz arranca con una tijera en la mano: menos privilegios para jueces y ministros, y la promesa de que la justicia deje de ser un coto de élite y empiece a rendir cuentas al pueblo.





