Washington.– Estados Unidos decidió no extender la exención temporal a las sanciones contra el petróleo iraní en alta mar, endureciendo su estrategia en medio de tensiones energéticas y un bloqueo a envíos desde Irán.
Funcionarios del gobierno confirmaron que el permiso de 30 días, vigente desde marzo, concluirá esta semana sin renovación, lo que restringirá nuevamente el flujo de crudo iraní hacia mercados internacionales.
La medida se adopta en un contexto de mayor presión geopolítica, luego de que Washington reforzara controles sobre exportaciones provenientes de puertos iraníes, limitando su capacidad de comercialización.
Autoridades estadounidenses indicaron que la decisión responde a una política de endurecimiento económico, orientada a debilitar las finanzas del régimen iraní mediante restricciones más severas en el sector energético.
El permiso temporal había permitido que cerca de 140 millones de barriles de petróleo iraní llegaran al mercado global, contribuyendo a estabilizar el suministro en medio del conflicto regional.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había señalado previamente que esta flexibilización ayudó a contener el impacto en los precios internacionales del crudo.
La exención perderá vigencia el próximo 19 de abril, marcando el cierre de una política que buscaba aliviar presiones energéticas derivadas del conflicto en Medio Oriente.
De forma paralela, Washington dejó expirar una medida similar aplicada al petróleo ruso, lo que refuerza su postura de restringir la oferta global proveniente de países sancionados.
Estas decisiones reflejan un cambio en la estrategia estadounidense, que abandona el uso de excepciones para estabilizar el mercado y apuesta por un enfoque más restrictivo.
El endurecimiento de las sanciones podría impactar en los precios internacionales del petróleo, en un escenario marcado por la incertidumbre y las tensiones entre potencias energéticas.





