Ciudad de México.— El precio del jitomate registró un alza reciente que golpea el bolsillo de los consumidores, quienes pagan hasta tres veces más por kilo respecto a lo que reciben los productores.
De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, el producto en campo subió de 14.50 a 17 pesos por kilo entre marzo y el 10 de abril, un aumento de 17.2 por ciento.
Sin embargo, en los puntos de venta el incremento fue mucho mayor, al pasar de 43.24 a 55.50 pesos por kilo, es decir, un alza de 28.3 por ciento.
El organismo atribuye esta diferencia a los costos acumulados en la cadena de comercialización, donde transporte, centrales de abasto y comercios concentran la mayor parte del encarecimiento.
Al cierre del proceso, el consumidor termina pagando hasta 3.26 veces más que el ingreso obtenido por el agricultor, reflejando una brecha creciente entre producción y venta final.
Especialistas señalan que mientras los productores reciben incrementos moderados, los mayores márgenes de ganancia se concentran en la intermediación, particularmente en la fase final de comercialización.
El director del GCMA, Juan Carlos Anaya, advirtió que el encarecimiento se intensifica conforme el producto se acerca al consumidor, evidenciando una distorsión en la formación de precios.
Indicó que las tiendas de autoservicio concentran los mayores incrementos, elevando los precios antes de que el jitomate llegue al consumidor final, lo que agrava el impacto inflacionario.
Entre las causas del aumento destacan factores de mercado, ajustes en la oferta por temporadas, cambios logísticos y una mayor demanda en zonas urbanas.
A estos elementos se suman decisiones comerciales que incrementan los márgenes en la etapa de venta, amplificando el precio final del producto en los anaqueles.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la inflación alcanzó 4.59 por ciento anual en marzo, su nivel más alto en 16 meses, impulsada en parte por el alza del jitomate.
El especialista sostuvo que el problema no radica en la producción, sino en el modelo de comercialización, donde existe una desconexión creciente entre quienes producen y quienes consumen.
Advirtió que los márgenes actuales se mantienen por encima de sus niveles históricos, lo que obliga a replantear mecanismos que equilibren la cadena de valor.
Entre las soluciones propuestas destacan fortalecer la venta directa, promover mercados regionales y garantizar mayor transparencia en la formación de precios.
Estas medidas, subrayó, permitirían reducir la presión sobre los consumidores y mejorar los ingresos de los productores, cerrando la brecha que hoy domina el mercado del jitomate.





