Tokio/Londres. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ya dura casi dos meses, está teniendo impacto en el incremento de los precios en algunos países, como Japón y Reino Unido, de acuerdo con cifras oficiales publicadas en ambos países.
Japón
La inflación de Japón se aceleró a 1.8 por ciento en marzo, mostraron datos oficiales publicados este viernes (hora de Japón), impulsada principalmente por el aumento de los precios de alimentos como el arroz, vital en la dieta de los habitantes de este país.
La primera ministra Sanae Takaichi, nombrada en octubre, ha prometido combatir la inflación como una de sus prioridades, ya que el descontento público por la subida de los precios contribuyó a la caída de sus dos predecesores.
Excluyendo los precios volátiles, como los de los alimentos frescos, los precios al consumidor en doce meses subieron desde el 1.6 por ciento de febrero, cuando se registró su nivel más bajo desde 2022, y superaron las expectativas del mercado del 1.7 por ciento.
El banco central de Japón advirtió el mes pasado que también se espera un aumento de la inflación debido al “reciente alza de los precios del petróleo crudo” provocada por la guerra en Medio Oriente.
Sin embargo, los precios de la gasolina bajaron 5.4 por ciento en marzo, después de que el gobierno iniciara un programa de subsidios de emergencia para reducir el costo del combustible.
Japón depende de Medio Oriente para alrededor de 95 por ciento de sus importaciones de petróleo.
En Reino Unido impacta el alza de la gasolina
La inflación en el Reino Unido subió en marzo tras un fuerte salto de los precios de la gasolina a raíz de la interrupción del suministro energético provocada por la guerra con Irán.
La tasa anual de inflación de los precios al consumidor aumentó de 3 por ciento del mes anterior a 3.3 por ciento, un máximo de tres meses, reportó la Oficina Nacional de Estadísticas. El incremento estuvo en línea con las expectativas del mercado.
La principal razón del repunte inflacionario fue el encarecimiento del combustible para vehículos, que subió 8.7 por ciento mensual —el mayor aumento desde junio de 2022, poco después de la invasión rusa de Ucrania—. También aumentaron las tarifas aéreas y los precios de los alimentos, ambos vinculados al alza de los precios de la energía.
La jefa del Tesoro, Rachel Reeves, cuyas expectativas sobre el costo de vida se han visto descarriladas por la crisis en Oriente Medio, manifestó que esta “no es nuestra guerra, pero está elevando las facturas de las familias y las empresas”.
La inflación está prevista a aumentar aún más en los próximos meses, posiblemente hasta 4 por ciento, a medida que los mayores precios de la energía impacten en las facturas de los hogares.
En este momento, ningún economista cree que la inflación se acerque a los máximos de cuatro décadas por encima de 11 por ciento, tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, en parte porque los precios del petróleo y el gas no se han disparado tanto y en parte porque las tasas de interés son más altas.
La evolución de la inflación dependerá de lo que ocurra en la guerra y en el estrecho de Ormuz, que ha permanecido en gran medida cerrado desde el inicio de las hostilidades, avivando temores sobre el suministro de petróleo y gas en muchas partes del mundo.





