Fecha: 09 / 08 / 2020
Hora: 12:40 PM

Política Irremediable / ¿Contagiarnos todos es solo cosa de tiempo?

Por: (Agencias) el 11/07/20

Hasta hace poco, la epidemia del nuevo coronavirus no nos parecía enteramente real a una gran mayoría de nosotros.

Sobrellevamos el encierro, desde luego, y las consecuencias directas del parón de la economía; supimos todo el tiempo del tema, porque los medios no dejaron en momento alguno de informarnos y el asunto ha figurado constantemente en la agenda pública; y salimos a proveernos de mascarillas, papel higiénico (aunque, miren, la compra obligada era cerveza, porque el señor encargado de las medidas sanitarias irrumpió a su antojo en el ámbito económico y decretó perentoriamente que el primer exportador de esa bebida en el mundo —o sea, México— debía parar la producción al no tratarse de una “actividad estratégica”), conservas, agua embotellada y otros artículos de primera, o última, necesidad al temer desabastos y rapiñas generalizadas.

Salvo algunos saqueos perpetrados por los violentos de siempre, el escenario apocalíptico no tuvo lugar. Y aquí seguimos.

Pero no teníamos una experiencia directa de la peste, salvo en el caso de aquellas personas afectadas —un número muy reducido, a escala global— que vivieron circunstancias dolorosas y trágicos desenlaces.

Pues bien, las cosas han cambiado: sabemos ya de gente afectada en nuestro entorno, conocidos y parientes nuestros se han contagiado y las muertes no son ya cifras lejanas, y ajenas, sino que comienzan a acontecer en espacios más próximos a nosotros. Esta coyuntura se está imponiendo como la nueva realidad, más allá de que en el discurso oficial figure el concepto de esa “nueva normalidad” a la que le estamos abriendo las puertas anticipada e irresponsablemente.

Y, ante el número creciente —y cada vez más cercano, como decía— de contagios y de gente que no tiene la menor idea de dónde, de cuándo y de cómo adquirió el virus, podemos suponer que, en parecidas condiciones, nosotros mismo habremos de contraer la enfermedad, tarde o temprano.

La perspectiva es bastante estremecedora, porque el SARS-CoV-2 parece elegir a sus víctimas mortales en una lotería tan siniestra como impredecible.

Algunos afectados no tienen síntoma alguno, así sean personas que pudieren considerarse sujetos de riesgo, mientras que otros individuos de nuestra especie, jóvenes y saludables, terminan siendo brutalmente atacados por el virus.

El asunto es que el tiempo pasa, señoras y señores, y que con el transcurrir de los días la simple probabilidad del contagio se acrecienta siendo, además, que ya hemos vuelto a las calles, que el bicho sigue ahí (no solo no se ha ido en lo absoluto, sino que el número de afectados ha crecido de manera prácticamente exponencial), que no hacemos pruebas para saber siquiera quiénes son los trasmisores para aislarlos del resto de la población y que no hay vacuna a la vista. Al final, ¿todos nos vamos a contagiar? Así parece.

revueltas@mac.com

AGENCIA DE NOTICIAS Y DIVULGACIÓN DE INFORMACIÓN MULTIMEDIA RIO19
scroll to top