El pasado 28 de julio, se extendió el acta de defunción al Fondo de Desastres Naturales, que pasó a mejor vida, por voto vasallo de los legisladores de Morena y de diputados de partidos cómplices que por consigna ese día votaron la desaparición de 109 Fideicomisos.
La abrogación del FONDEN que después ejecutó a través de decreto la Secretaría de Hacienda, constituye, una grave irresponsabilidad que deja en el desamparo a las víctimas de desastres naturales en el país.
Esta medida criminal, desoyó a científicos que alertan que desde 2019 han aumentado drásticamente provocados por temperaturas récord y elevadas concentraciones atmosféricas de gases con efecto invernadero que han aumentado: heladas, sequías, inundaciones, ciclones tropicales o huracanes, tormentas eléctricas, granizadas, sismos, actividad volcánica, incendios y los tsunamis
La decisión politiquera y gandalla para distraer esos recursos y aplicarlos en los barriles sin fondo que son sus obras faraónicas presidenciales, fue justificada por el Presidente, al asegurar que “ hay elementos suficientes para sostener que el FONDEN era una especie de caja chica; bueno, ni tan chica para funcionarios que compraban de todo son licitar. Miles de millones de pesos en catres, láminas de zinc, en todo, a precios elevadísimos, hay gente que vivía de venderle a Gobernación, que hacían buenos negocios”, aseguró López Obrador, el 7 de octubre del 2020 al defender la desaparición de 108 fideicomisos más que pasaron a mejor vida.
De nada sirvió la realidad que enfrenta el mundo y que replica México que está enfrentando cada vez más desastres por fenómenos naturales y se tomó la decisión catastrófica de desaparecer el FONDEN.
Para rubricar su criminal desaparición, el entonces secretario de Hacienda Arturo Herrera aseguró que ese Fondo solo contaba con 4,911 millones de pesos (mdp) en su cuenta para enfrentar desastres naturales.
Pero los compromisos de huracanes anteriores y sismos de 2017 tienen pasivos por más de 18,000 mdp.
El fondo que fue creado en el gobierno de Ernesto Zedillo en 1996 para ayudar a las poblaciones afectadas por fenómenos naturales
Durante muchos años, el Fonden fue uno de los instrumentos de financiamiento de riesgos más reconocidos a nivel internacional por ser tan vanguardista y completo.
El dinero, que lo integraba, provenía de todos los mexicanos, servía para tener recursos inmediatos para la reparación de infraestructura y de los bienes de las personas afectadas por desastres naturales. Los recursos los manejaba el gobierno federal a través de la Secretaría de Hacienda y de Gobernación.
Lo que tampoco se tomó en cuenta es que sólo en 2020, 101 mil personas tuvieron que desplazarse de manera forzosa en México por daños causados por desastres naturales.
Una cantidad muy por encima de los 9 mil 700 que desplazó la violencia en el país.
La negligencia, del gobierno federal, ni siquiera reparó en sus propios datos, dónde destaca que hay más de 77 millones de mexicanos, expuestos a riesgos catastróficos, qué el 45% del país, está expuesto a inundaciones y el 40% tiene zonas sísmicas. Por ello México ocupa el número 23 mundial en riesgo catastrófico alto.
Peor aún que los daños que causa la naturaleza es la forma improvisada, politiquera y ruin cómo ahora se están encarando los más recientes desastres ocurridos en
Veracruz, Puebla e Hidalgo, , dónde según el gobierno se levantó un censo, para entregar ayuda directa a 110 mil damnificados .
La misma pobreza se realizó en Tabasco dónde se sufrieron graves inundaciones y la ayuda en el mejor de los casos fue de 10 mil pesos, que a la mayoría jamás les llegó.
Cómo también ocurrió con los afectados por las inundaciones ocurridas en Julio pasado en Matamoros Tamaulipas, dónde el gobierno de AMLO, solo envió 220 despensas pichurrientas para 35 mil familias afectadas.
Apenas el fin de semana en San Luis Potosí, los daños que generaron las lluvias no solo incluye a las familias en la zona metropolitana, también hay daños en su infraestructura, y desde ahorita, hay que pensar que los gastos van a estar a cargo de los Alcaldes y Gobierno del Estado.
Pero más desastroso aún que los daños causados por la naturaleza, es la posición hipócrita y ruin que asume el gobierno federal, que fiel al estilo Obradorista, que le encanta figurar como candil de la calle y oscuridad de la casa.
Al pronunciarse ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños por adoptar medidas conjuntas contra el cambio climático, como la creación de un fondo para desastres naturales, que iniciará con 15 millones de dólares.
Mientras que en nuestro país, la 4T lo ha dejado desfondado y no hay recursos para enfrentar un eventual desastre natural,tanto, que se ha llegado al cinismo por parte del gobierno, de pedir ‘coperacha’, para paliar los efectos de los más recientes fenómenos naturales.
Por ello nadie duda que el peor desastre que ha sufrido el país en los últimos tres años, es su gobierno.





