Sin la certidumbre que dan las casas de medición de tópicos de la política y la administración pública, me atrevo a decir que el tema principal del Presidente a lo largo de un año ha sido la revocación de mandato, empecinado en ponerlo en el centro del debate diario desde su conferencia matutina, estrategia que tantos dividendos le rindió cuando la estrenó como jefe de Gobierno en el despertar del siglo.
Siendo un tema importante para la vida pública y democrática de cualquier país, aquí se trata de un disfraz para lanzar otro mensaje, uno de confirmación de mandato que por ende requiere campaña, propaganda, y el medio ideal es el púlpito mañanero de Palacio Nacional, es decir, ese ardid que tanto reprochó y reprobó la oposición al PRI durante décadas, hoy institucionalizado por quienes antes abjuraban de él.
Pero lejos del debate sobre las intenciones, cada que el mandatario retoma el tema, su favorito a lo largo de doce meses, no puedo dejar de pensar en las decenas de miles de migrantes que dejan sus lugares de origen por el hambre o por la violencia. Cada que dedica largas peroratas a golpear al INE, es imposible omitir el tema de los desaparecidos y la búsqueda de las madres, que deben pedir permiso al narco para proseguir la tarea que el gobierno no quiere hacer.
Cada que Andrés Manuel López Obrador reprueba a los “conservadores” que ponen piedritas a la revocación de mandato vienen las imágenes de los cultivadores de flor de Villa Guerrero, en el Estado de México, extorsionados por el narco, a quienes cobran derecho de piso por tener un calentador solar o por el número de árboles de aguacate o patios con cosecha, con la complacencia de las autoridades federales y mexiquenses.
“Fifís”, “neoliberales”, “porfiristas”, declama a diario el Presidente contra quienes critican su consulta, en medio de las palmas de sus micos de primera fila, mientras que los precios suben, los contagios se multiplican, cierran empresas, prosiguen asaltos al transporte público, cobra auge el cobro de protección a negocios y un largo etcétera de temas que, en un año, no hacen sombra a la revocación de mandato. Hay prioridades.
Alfredo Campos Villeda
@acvilleda





