Fecha: 26 / 05 / 2026
Hora: 08:49 AM

La guerra telefónica por San Luis

Por: Arturo Rosas H el 26/05/26
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En San Luis Potosí ya comenzó la fiebre electoral.
Todavía faltan meses para el arranque formal del proceso, pero las encuestas telefónicas ya invadieron colonias, celulares y oficinas políticas.

Todos están midiendo. Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Partido Verde y grupos empresariales. Nadie quiere llegar tarde a una elección que comienza a calentarse antes de tiempo.

Las llamadas se multiplican cada semana. Algunas encuestas buscan medir posicionamiento real; otras simplemente intentan sembrar percepción, instalar nombres o inflar proyectos políticos rumbo al 2027.

Porque en esta etapa las mediciones todavía no reflejan intención definitiva de voto. Más bien exhiben presencia mediática, nivel de conocimiento, estructura territorial y capacidad de movilización política.

Hay personajes que aparecen arriba porque llevan años en campaña permanente, tienen cargos públicos o dominan la conversación mediática, aunque eso todavía no garantice competitividad electoral auténtica.

También comienza a observarse un fenómeno interesante: el peso de los perfiles empieza a competir directamente contra el peso histórico de las marcas partidistas. Zumaya, Galindo, Rocha, todos los actores que recuerde aparecen en las mediciones.

Morena, conserva una ventaja estructural importante gracias al respaldo presidencial, los programas sociales y la maquinaria política nacional, pero eso no significa que tenga asegurada la elección.

La oposición lo sabe perfectamente.
Separados tienen pocas posibilidades; juntos podrían construir una competencia mucho más cerrada, especialmente en zonas urbanas y municipios políticamente estratégicos.

Por eso las encuestas dejaron de ser simples ejercicios estadísticos. Hoy funcionan como herramientas de presión, negociación interna y disputa anticipada por candidaturas.

Cada sondeo mueve nervios, acomoda grupos y manda mensajes hacia las dirigencias nacionales. En muchos casos, las mediciones sirven más para negociar posiciones que para retratar preferencias ciudadanas reales.

Otro factor empieza a pesar silenciosamente: el desgaste político derivado de los temas nacionales relacionados con seguridad, señalamientos criminales y crisis internas dentro de distintos partidos.

La ciudadanía parece más exigente con los perfiles.
Ya no basta aparecer arriba en reconocimiento; ahora comienza a pesar la reputación pública, los antecedentes y la percepción de credibilidad política.

Por eso los partidos hablan cada vez más de candidatos “competitivos”, pero también de figuras “honorables”, “limpias” y sin señalamientos que puedan convertirse en escándalos durante campaña.

En el fondo, las encuestas actuales todavía son una fotografía borrosa.
Faltan las alianzas definitivas, las rupturas internas, las campañas reales y el humor social que suele cambiar conforme se acerca la elección.

Porque las verdaderas definiciones del 2027 todavía no aparecen en los sondeos telefónicos.
Se están construyendo en las negociaciones políticas, en los acuerdos de coalición y en la operación territorial silenciosa de cada grupo.

AGENCIA DE NOTICIAS Y DIVULGACIÓN DE INFORMACIÓN MULTIMEDIA RÍO19
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