Casi 150 mil muertos después, la pandemia por Coronavirus en México, lejos de estar domada; está irresponsablemente fuera de control.
Las mentiras tienen vida corta, y en el caso de la información que diariamente comparten desde marzo del año pasado las autoridades federales de Salud; son datos distorsionados, maquillados que nadie cree, sobre todo por el peso de las cifras en contagios con un millón 763 mil y principalmente de muertos en el país que éste lunes sumaron 149 mil 614 ; con un aceleramiento de la pandemia que alertan
especialistas.
En el laberinto de mentiras; el mito de las estampitas milagrosas; de la fuerza moral del Presidente, ni con el combate a la corrupción ; todo pasó a mejor vida; al difundir el mismo Andrés Manuel López Obrador, que se había contagiado de COVID 19.
La información ha provocado en redes sociales una confrontación extrema; entre muchos que no creen su versión y lo satanizan; y sus simpatizantes que le desean fuerza y oran por su salud.
Al margen sobre si este cuento…es cierto, o falso.
Lo peor es que las publicitadas vacunas que prometieron; no llegan y al parecer tardarán en llegar.
Sobre la tardanza el mismo presidente, justificó hace días que Pfizer anunció un retraso en el suministro a países europeos y a México y qué México como país solidario,- sin reparar en los montones de muertos provocados por el virus- va a dejar que las vacunas de Pfizer sean entregadas a países más pobres.
Vale recordar que Pfizer había comprometido el envío de 1.4 millones de dosis hasta el 31 de enero.
De todas ellas solo presuntamente llegaron 50 mil…
Y la desesperación cunde, al extremo que andan gestionando la no probada vacuna rusa Sputnik V, cuya efectividad no está probada.
Pero el principal temor en corto, es que los vacunados con los pobres envíos de Pfizer entre ellos, personal del sector salud, siervos de la nación, 20 mil maestros de Campeche y gandulas cercanos a la 4T; no tienen fecha para recibir la segunda dosis pese a que el plazo científicamente recomendado es de 21 días.
Pero el problema más grave es que los criterios para la vacunación no surgen de una deliberación institucional del Consejo Nacional de Salud; si no de las ocurrencias y planes politiqueros del presidente; tanto como se ve al ordenar vacunar a siervos de la nación y a maestros de Campeche. Con el mayor desprecio por los riesgos y la vida de sectores de la población con mayor sin morbilidades.
Según datos del mismo gobierno federal, el país tenía presupuestada la compra de 197.9 millones de vacunas para éste año; a la Pfizer se le comprarían 34 millones de dosis; 77.4 millones a la Astrazeneca; 35 millones de la China Cansino-no aprobada- y 51.5 millones de la COVAX.
Cómo anillo al dedo, el Presidente había sugerido que toda la compra de vacunas sería responsabilidad del gobierno federal, perooooo, al ser informado que la producción de laboratorios había sido acaparada por otros países y que el pretendido monopolio sería contraproducente políticamente para su gobierno, por no poder cumplir el proyecto de vacunación…
Reculó y ahora permite a gobiernos estatales y particulares puedan negociar la compra de vacunas.
Sin embargo, los gobernadores que han hurgado en ese terreno, han constatado, el por qué el presidente ahora quiere compartir la responsabilidad, para no cargar solo con los muertos de la pandemia.
Ya que los laboratorios, en el mundo, no podrían surtir nuevos pedidos hasta octubre próximo, si bien les va.
Pese a la gravedad de la crisis de salud que vive el país; lo primero que ha matado el Covid 19 es la verdad, por parte del gobierno de la 4T, sobre el nivel real de propagación del virus y sobre todo, porque no hay certeza que se hayan comprado las vacunas que tanto presumen.
La única certeza que existe a la fecha es que al gobierno federal nunca le importó contener la pandemia; mintió, improvisó y ha realizado un manejo irresponsable . Pero la realidad y el peso de los 150 mil muertos… Han puesto con respiración artificial a la 4T y su futuro sin vacunas es incierto.





