Fecha: 16 / 07 / 2024
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El Asalto a la Razón / Que no es lo mismo… pero es igual

Por: (Agencias) el 26/02/19
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Carlos Marín

Hoy de 60, cuando rondaba 39 de edad Ricardo Monreal fue para la revista Time y la cadena CNN uno de 50 notables dirigentes latinoamericanos. En 2000 figuró entre 100 «Líderes Mundiales del Mañana» detectados por el Foro Económico Mundial en Davos. Diputado federal dos veces y el más joven gobernador (a los 37) de Zacatecas, ha sido jefe delegacional en la Cuauhtémoc (ahora alcaldía) y en tres ocasiones senador, cargo en que actualmente encabeza (antes militó en el PRI y el PRD) la fracción de Morena.

Aunque la constitucionalidad de la Guardia Nacional es obra de mucha gente (funcionarios y asesores del gobierno federal, abogados militares, especialistas en seguridad nacional, interior y pública, organismos internacionales, organizaciones civiles, académicos…), la nueva corporación será mérito sustantivo y acuerdo unánime, insólito, de los senadores de la oposición y la mayoría que coordina Monreal.

Lo busqué (domina su papel y bien sabe ser contrincante porque se curtió como «borracho» y «cantinero») para que me dijera por qué no es precisa la «homologación» de los civiles y militares que conformarán la institución en ciernes respecto a la disciplina, y me confió (El Asalto… en tv y en esta edición) que se cocina la legislación de un estricto fuero policial.

Como es lógico, ningún hijo de vecino puede ser sujeto de la jurisdicción castrense y, para efectos legales, tan civiles son quienes en el futuro se incorporen a la Guardia Nacional como los policías federales que, junto con los militares y navales, constituirán el «pie de cría» del organismo en ciernes.

Solo en las fuerzas armadas (ocurre en todas las del mundo), mediante lo que en México es el fuero de guerra, se garantiza la disciplina, el acatamiento de las órdenes, la movilidad en el territorio nacional, la flexibilidad de los horarios y en ellas se cultivan valores tales como el honor, el valor, la lealtad y el patriotismo con que se forman, norman y horman los soldados.

En el ámbito civil, en cambio, se dan extremos de supuestos «servidores públicos» (esto serán ante la ley todos los miembros de la GN), como son los profes activistas de la CNTE, impunes y exentos de horario y fecha en el calendario.

Ante mi planteamiento de lo aberrante que sería tratar igual a desiguales o de manera desigual a falsos «iguales», Monreal anticipa que el fuero policial será semejante o lo más parecido al militar, porque de lo contrario la GN, inicialmente de 100 mil efectivos, operaría con una minoría (militar) «sometible» y una mayoría (PF y nuevos alistados) incontrolable (paramilitares de facto) o, en palabras de altos mandos del Ejército, una «horda» libre de cualquier sistema de control «civil».

El acuerdo senatorial, con Monreal y sus adversarios en los detalles clave, protege a la Guardia Nacional, a las fuerzas armadas, a su comandante supremo y, sobre todo, a los mexicanos…

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